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Depresión y ansiedad: males que afectan la población mayor en Puerto Rico

Actualizado: mar 13

Por: Marianely Figueroa


El confinamiento debido a la pandemia del Covid-19 ha causado un mayor riesgo en los adultos mayores de desarrollar síntomas de depresión y ansiedad.

Según el Dr. José Sarazú Dávila, psicólogo clínico, el confinamiento ha afectado a la población mayor en dos aspectos importantes.

“En primer lugar, los ha afectado en el aumento del temor. El temor a lo que pueda ocurrir, a la incertidumbre, a los casos de muerte que han ido en aumento, en su mayoría personas mayores de edad, ha sido factor clave en el proceso y dos, a que el tiempo de distracción que tenían se ha reducido”, relató Sarazú.

Como definición, la ansiedad viene como consecuencia de una lucha constante, un estado de alerta durante mucho tiempo. La ansiedad está relacionada al miedo, al susto. Ese estado de alerta, cuando ya ocurre durante mucho tiempo se transforma en un trastorno de ansiedad generalizada.

Algunos síntomas que se pueden presentar son: problemas para dormir, sensación de peligro, dificultades para controlar las preocupaciones, aumento del ritmo cardiaco, problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual, entre otros.

Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad se producen episodios repetidos de estrés, miedo y nerviosismo que pueden salirse de control en cuestión de minutos, así causando ataques de pánico.

Sarazú, comentó que la distracción es muy importante teniendo en cuenta que es una especie de compensación para cuando aumenta la ansiedad.

“A mayor distracción, mayor relajación y la ansiedad disminuye. Pues, se han afectado esos dos aspectos. Los casos de ansiedad se han elevado mucho y eso lo refleja en las estadísticas de mi oficina”, dijo.

En el caso del Centro de Envejecientes, Hogar María del Carmen ubicado en el pueblo de Aguada, han buscado la manera de que internamente puedan ayudar y animar a los 17 adultos mayores recluidos.

“Normalmente, les hacíamos fiestas, recibíamos muchas parrandas en navidad, traíamos personas externas, y al no poder hacerlo debido a la pandemia tratamos de ayudarles y suplir un poco. Eso sí, siempre y cuando sea interno, que no requiera que personas externas intervengan y que sea lo más ameno y llevadero posible”, expuso la directora, Maritza Santiago.

Como consecuencia de la pandemia, en el hogar de ancianos han tenido que prohibir las visitas de los familiares. Sin embargo, han colocado escrines plásticos permitiéndole a sus seres queridos la oportunidad de al menos, desde el exterior, verlos y conversar.

“La mayoría de nuestros pacientes son encamados. Tenemos pacientes que no tienen familias o que vienen a verlos una vez al mes o una vez cada tres meses. No hay pacientes que reciban visitas constantes. Las personas que ambulan, le hemos permitido a los familiares que puedan acudir. Toda la sala tiene escrines plásticos así que hemos permitido que aquellos que deseen, el familiar se queda fuera y el paciente dentro y por lo menos hablan con ellos”, precisó.


Otro de los factores que alimenta la ansiedad es el cambio de hábitos. Algunos adultos mayores han tenido que adaptarse de forma abrupta a una tecnología que no conocían y que no formaba parte de su rutina diaria.

“El cambio de hábitos, sobre todo, de una manera radical como no usar la tecnología para nada y de repente tener que usarla, necesariamente para recibir los medicamentos o para asistir a una cita médica, todos esos cambios aumentan la ansiedad”, planteó el psicólogo, Dr. Sarazú.

Cuando la ansiedad permanece durante mucho tiempo el doctor explica que la mente dice ‘me cansé, ya no quiero seguir’ y ahí es que comienza la depresión. De manera que la ansiedad y la depresión son dos cosas que van de la mano.

Contrario a la ansiedad, la depresión presenta síntomas como sentimientos de tristeza, de desesperanza, sensación de cansancio, de desgano, no querer salir del cuarto, entre otros.


El doctor menciona que la depresión va en varios grados, puede ser leve, moderado o grave y si no se trata, se complica de manera progresiva y pueden aumentar los pensamientos de muerte, alucinaciones auditivas o visuales.

¿De qué manera, si ves a algún familiar presentando este tipo de síntomas, se pueden combatir?

Sarazú expresó que además de acudir a un psicólogo o psiquiatra es bien importante crear un espacio de distracción.

“El arte, el desarrollar la creatividad, es muy importante. En mi oficina tenemos un ambiente de arteterapia, los pacientes dibujan y pintan, y se expresan a través del arte. El colorear en casa; comprar lápices de colores y un libro para colorear viene bien para todas las edades”, planteó.

Indicó que realizar manualidades, los juegos de mesa, realizar actividades diferentes a las que realiza normalmente, sirven de mucha ayuda, recalcando que se debe evitar estar lo menos posible en el cuarto y que solo sea utilizado para dormir. A su vez destacó cuán necesario es mantener un balance de lo que vemos y escuchamos en los medios de comunicación.

“Hay que tratar de ver lo adecuado, mantener un equilibrio y no estar tan pendiente a las noticias y la cantidad de muertes ya que aumenta la ansiedad y los temores”, finalizó.


Ver publicación original de A Cuentagotas aquí.

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