• MARIANELY FIGUEROA

INSEGURIDADES

Actualizado: feb 6

Tengo las llaves, el celular, la cartera. Perfecto. Creo que no se me queda nada. Atravieso la puerta, la cierro y ya siento la mecedora de Carmen a lo lejos. La miro, le doy los buenos días, mientras me sonríe y me echa la bendición como de costumbre. Me dirijo hacia el carro. No puedo comenzar mi día sin la bendición de Carmen, ha sido como mi madre durante todos estos años. Enciendo la radio, coloco mi estación favorita y comienzo a cantar. La música se dispara por los altavoces, mientras bajo los cristales para sentir como el viento entra y me acaricia. Hoy hace un día espectacular, de esos que sientes que el sol te calienta y te reconforta.

Luego de varios minutos, llego al súper. Doy al menos 324 vueltas hasta que consigo un estacionamiento, por fin. Busco un carrito que no esté chueco y procedo a entrar. Bendito. Dejé la lista con las cosas que quería comprar. Siempre se me olvida algo, siempre. Me dirijo hacia el primer pasillo, cuando siento una voz a lo lejos que menciona mi nombre:

—Paloma, ¿eres tú?— Pregunta entre extrañada y sorprendida.

Me doy la vuelta y allí esta Ana, la mejor estudiante de arte que había en mi universidad, igual de risueña que siempre. Estudiamos el mismo bachillerato juntas: Artes Visuales, allí fue donde la conocí y ya hace dos años que nos graduamos. Ella siempre fue la mejor en todo, sabía todo sobre la historia del arte, diseño, dibujo, artes gráficas, ilustración, diseño en computadora, todo. Su inteligencia y habilidades hacían que me sintiera inferior en muchas ocasiones.

—¡Hola, Ana! ¡Tanto tiempo!

—Chica sí, no te veo desde la universidad. ¿Qué tal te ha ido todo?

—Muy bien, no me puedo quejar. He sido muy bendecida. Y tú, ¿sigues dibujando?

—No, ya no. En realidad, me di cuenta que no se puede vivir de las artes, me iba a morir de hambre si seguía así. Ahora trabajo en una compañía de recepcionista que, aunque no me gusta tanto, es algo estable.— Mencionó casi en un susurro mientras bajaba la mirada al suelo, algo triste — ¿Tú te quitaste también?

—¿En serio? ¡Pero, si eras muy talentosa! Y pues no, no me quité. Actualmente trabajo como artista gráfico en varias compañías. He hecho varios conceptos en gran formato para distintos medios, he hecho gráficas para televisión, promociones para teatro y películas. Estoy muy contenta con lo que he logrado, he hecho dos exposiciones que tuvieron gran atención por parte del público y la prensa, y ahora me encuentro planificando mi tercera. Qué te puedo decir, estoy muy feliz. Disfrutándome el proceso.

—Oh, qué bien. Muchísimas felicidades por tus logros. —Contestó algo desanimada.— Discúlpame, se me está haciendo algo tarde. Me alegra saber de ti, espero volver a verte pronto. Adiós.

—Igualmente Ana, hasta luego.

Sonrió débilmente, dio media vuelta y sin mirar hacia atrás, se fue a casa.


En muchas ocasiones nos hemos comparado con personas a nuestro alrededor y consideramos que no somos suficientes o capaces de realizar alguna tarea. Creo que es un gran problema que en algún punto de nuestras vidas hemos experimentado pero que enfrenta esta generación, a mayor escala, durante estos últimos meses. Nos levantamos en la mañana y lo primero que hacemos es revisar nuestro teléfono y ver las fotos que publican los demás mostrando un mejor físico que el nuestro, viajes que siempre hemos deseado realizar, metas logradas, parejas perfectas, entre otras cosas. Todas estas comparaciones hacen que nos frustremos de quizás no llevar la misma vida o los mismos logros e incluso rendirse. Pero, es tan necesario que entendamos que, porque alguien logró algo primero, no significa que no podrás lograrlo.


No te rindas hasta que eso que tanto soñaste y deseas, se haga realidad. Lucha por tus propios sueños, solo tú puedes permitir que se logren. No importa cuan pequeño sea ese paso que vayas a dar, lo importante es que lo des. Lánzate y vence tus propios miedos. Cree en tu potencial y en lo que eres capaz de hacer. Sal de tu zona de confort y trabaja por lo tuyo, por lo que te llena y apasiona. Quizás Ana lo tenía todo para ser sumamente exitosa, pero no tuvo las mismas ganas, disciplina y perseverancia que tuvo Paloma, que no era considerada “la mejor”. Hay una cita que me encanta de Daniel Habif que dice: “Somos lo que decidimos ser, el mundo es como determinamos que sea. Pudiste haber perdido todo, pero aún tienes el resto de tus días para recuperarlo.” Toma riesgos, enfrenta esos miedos y temores, pero cree en ti y en tu propósito. Lo demás, ya vendrá.


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